martes 6 de marzo de 2012

30 años de la Plaza tapatía

Treinta años de la Plaza tapatía
Una crónica obligada

Este año se cumplió un aniversario más de una de las obras más destructivas del tejido urbano histórico de Guadalajara, Jalisco. No puede perderse de vista que Guadalajara, desde inicios de la segunda mitad del siglo XX había iniciado un proceso de destrucción de proporciones desmesuradas conducido por un personaje que, conforme pasa el tiempo, se redimensionan sus carencias y sus torpezas, sus visiones desfiguradas y su verdadera carencia de estatura: Ignacio Díaz Morales.

Bien es cierto que este personaje tuvo acciones relevantes en su vida y no podemos dejar de reconocer algunas lo pueden salvar del escarnio total. Sin embargo, la verdad es que el peso de sus errores es siempre mayor por las secuelas negativas que ha dejado. Quizás no fuera esa su intención, pero lo cierto es que legó un largo cúmulo de agravios y afectaciones culturales y urbanas. Recuerdo muy bien a un loco personaje tapatío, Gabriel Camarena y Gutiérrez de Laris, detractor de Díaz Morales hasta el cansancio, quien en su pasión por la historia denostaba al autor de la llamada Cruz de Plazas, de la Crucifixión de Guadalajara (como atinadamente llamó Salvador Díaz Berrio a la apertura de las avenidas Juárez y Alcalde-16 de Septiembre), y una lista no poco estrecha de obras urbanas y arquitectónicas de efectos negativos para el patrimonio. Gabriel Camarena dejó claro que su pasión visceral contra Díaz Morales tenía fundadas razones, en tanto que casi todas las obras de este arquitecto dejaron secuelas perniciosas e irreversibles en el urbanismo y la arquitectura locales. Yo opino casi lo mismo y vamos a explicar por qué.

Si bien no puede culparse directamente a Díaz Morales de la autoría de la Plaza tapatía (utilizo el gentilicio con minúsculas a propósito), no cabe duda que fue su magna obra urbana llamada Cruz de Plazas el antecedente inmediato; sin embargo fue él quien llegó a imaginar en su mente afiebrada de destrucción urbana (que por supuesto él creía correcta, basado en el principio de su sabiduría espontánea), lo que en su momento llamó la Gran Plaza, que uniría (sic) al majestuoso Hospicio Cabañas con el no menos extraordinario Teatro Degollado. Claro que el discurso estaba acompañado de "ese gran amor que siento por mi ciudad, Guadalajara" y otras aviesas frases del momento. Esta idea por supuesto que llevaba implícitas ganancias para él, pero que las circunstancias políticas no se lo facilitaron del todo... de momento.

La Plaza de Toros demolida


Fue durante el sexenio del gobernador Flavio Romero de Velasco cuando a algún cachorro de la Revolución, arquitecto para variar, se le ocurrió que la idea incubada por quien fuera su maestro podría redundar en pingües beneficios económicos para él y para sus allegados. Hijo del ex gobernador de Jalisco, Juan Gil Preciado, Gil Elizondo fue secretario de Desarrollo Urbano durante el mandato de Romero de Velasco, secretaría llamada entonces Dirección General de Obras Públicas del Estado de Jalisco y durante su administración se gestó lo que sería un gran negocio orquestado a partir de buenas relaciones a nivel estatal y federal que abrieron el camino para poder ejecutar la obra de proporciones megaurbanas. Desde luego que contó con apoyos de las altas esferas del estado mexicano, desde el presidente López Portillo hasta el secretario de Educación Pública, Fernando Solana Morales, quien instruyó al Director General del INAH, Gastón García Cantú, para que simplemente "dejara pasar" el asunto sin que nada ocurriera.
En el INAH en Jalisco, su entonces director Gonzalo Villa Chávez, llevó el proyecto que se pretendía hacer a García Cantú para señalarle lo improcedente del caso, de sus consecuencias para el patrimonio. El director general del INAH simplemente nos dijo: "-¿Ya se iniciaron las demoliciones? -No, profesor, pero todo lo que está ahí de valor histórico se demolerá en breve. -¡Pues no podemos hacer nada hasta que comiencen las demoliciones!". Y así, encerrado en su clásica actitud, don Gastón no dio más respuesta ni apoyo. Las protestas sociales fueron amplias aunque poco conocidas; los periódicos locales de la época poca cuenta dan de ello, sobre todo porque en esos años no daban voz a la disidencia. Sin embargo, algunos aparecieron denostando las obras, por lo menos uno de quien esto escribe, aparecido en Uno mas Uno, de la Ciudad de México, en mayo de 1980.

Claro, en esos momentos México descubrió que tenía más petróleo que el esperado, que había una jauja tal que incluso el presidente de la república nos pidió que nos "acostumbráramos a administrar la riqueza". Así que los recursos no mermaron ni hubo que enfrentar limitaciones presupuestales. No obstante poco después la realidad nos alcanzaría con una devaluación monetaria impresionante. Lógicamente la obra iniciada sufriría las consecuencias, no así por supuesto, las ganancias de quienes en eso estaban.

Lo demás fue historia. Al inicio de las demoliciones se volvió a intentar detener, pero ya había "anuencia superior", negociación en lo oscurito, para que la masacre comenzara. El silencio del INAH se negoció también con algunas migajas como fue en su momento la dadivosa edición de la Historia de Jalisco, obra en varios tomos de muchos conocida. Otra negociación se abrió para conservar algunos inmuebles relevantes de la zona, que no eran pocos; una vez seleccionados dichos edificios y para evitar que saltara la liebre, se le ofreció la ejecución de proyectos de conservación de algunos de ellos al entonces presidente del ICOMOS mexicano, Carlos Flores Marini. Sin embargo, poco después reinó un silencio en ICOMOS: el proyecto de "restauración" del Hospicio Cabañas, fue encargado a Flores Marini y... ¿los monumentos por conservar?... ups! se le pasó la mano al demoledor... La Universidad de Guadalajara, por su parte, negociaba con el gobierno del estado, la demolición de la Escuela de Música que finalmente ocurrió, sin que nadie dijera nada, excepto, claro, algunas organizaciones sociales y académicas marginales.


Las obras no se detuvieron con la crisis, pero debieron limitar sus alcances sobre todo en materia de economía de materiales, proyectos y otras cosas consideradas menores, pero que hicieron posible que se levantaran cajones mediocres y sandeces arquitectónicas de proporciones inauditas. Se levantaron pisos y se envolvieron en fachadas inventadas sobre las rodillas del constructor con imágenes pavorosas de un estilo filo musilinianas, neo hitlerianas y de estilos de la especie. Posteriormente, luego del sismo del 85, hubo necesidad de reforzar todas las delgadas columnas de los flamantes edificios (recuérdese la economía de materiales), para atender una imperativo normativo de esos años. Hasta pretendieron inventar el hilo negro de la estética más cursi: los llamados en su momento fugaz de vida, arcotoldos. Sí, arcotoldos, que era una receta sacada de la manga para hacer una especie de engendro entre toldo, marquesina y en forma de arco... para variar.

Las protestas y la crítica que se hizo en algún momento, simplemente se dejaron correr, se dispersaron y con un manejo eficaz del poder se fueron diluyendo poco a poco... El daño ya estaba hecho, de un plumazo y con buenas gestiones aquello simplemente se fraguó como si nada. El discurso político del gobernador Romero de Velasco llegó a ser indignante, siguiendo un poco las palabras de Díaz Morales: "El proyecto de la plaza es una mano amiga que se extiende al oriente olvidado de la ciudad..."

Recientemente, con motivo del aniversario 30 de la Plaza, aniversario que podría ser luctuoso en realidad, se ha promovido cierta revisión del tema. Por supuesto que fue una obra muy importante; que fue un hito en la traumática historia del patrimonio local; que transformó la estructura urbana y que significó un golpe identitario para muchos en ella, sobre todo para aquellos sin voz, sin acceso a la réplica: los usuarios de esa zona empobrecida y de trabajadores de la zona del mercado. Todo eso es pertinente analizarlo y tratar de entenderlo. Bajo tal pretexto se llevó a cabo una mesa redonda en el Centro para la Cultura Arquitectónica y Urbana, denominada Plaza Tapatía: 30 años. Perspectivas de ayer y hoy, en donde participaron Mónica del Arenal, José Palacios, José Pliego y Guillermo Gómez Sustaita. Tuve la desgracia de no poder asistir, pero al menos escuché en Señales de Humo de Radio Universidad de Guadalajara, que conduce Alfredo Sánchez, la entrevista a los organizadores. En ella se habló de la necesaria revisión de los temas urbanos que obligadamente genera la Plaza tapatía y de hacerlo en un aniversario redondo. Me dio la impresión de que quien organizaba esa mesa redonda se atenía a la candidez de algunos incautos radioescuchas porque se dijo -poco más o menos- que en aquellos tiempos no había la crítica de hoy, el interés por el patrimonio de la actualidad y que nadie había cuestionado el proyecto. Se decía que la plaza tiene ciertas bondades y que a pesar de todo está ahí.

Por supuesto que está ahí, es innegable; pero tratar de rescatar lo irredento es en verdad una acción temeraria. No encuentro en nada digno del nombre de arquitectura o de acciones urbanas loables lo hecho ahí. Y no lo digo sólo por el innegable disgusto que tengo por esa obra, visceral o razonable, sino porque no he visto a nadie que en su sano juicio pueda hoy, ni por asomo, hacer un recuento positivo de ese hecho. Algunas cosas se han dado necesariamente, como el uso social de los espacios. Pero no se puede negar que lo son luego de muchas décadas de no serlo, de ser una carga social y aportar poco, muy poco a la ciudad y su centro, al que sí deformó con esas hórridas fachadas de la avenida Hidalgo, por citar un caso. La pobreza estética del concepto, de las fachadas de mentiras, la vulgaridad de las escalas de los edificios para su entorno, la dolosa actitud de la distribución de los espacios (reducidos y peligrosos rincones que ni la trama original de la ciudad a la que "modernizaron" tenía), el galimatías denominado "arcotoldo" que acabó en un mal chiste... y un largo etcétera de pifias y malhechuras. Por ningún lado encuentro otra reflexión en la Plaza tapatía que no sea el triste episodio que significa pero peor aún, que hoy, a treinta años de hecha, se desperdicie la oportunidad de señalarla como algo que no se debe volver a repetir en ninguna ciudad y menos en Guadalajara. Pero me temo que no hemos aprendido la lección. En sus inmediaciones se cocina ya otra réplica de tan nefasta historia.

lunes 30 de enero de 2012

La SOPA y su rechazo

Este blog se torna complicado. Algunas opiniones se iniciarán a partir de ahora a través de cambios que Blogger ha iniciado y que aún cuesta trabajo entender. 
Mientras se inicia como se debe el año, les dejo el adelanto de que el próximo tema a abordar será la ley SOPA y la ACTA, temas de lo más hipócritas que hay por los días que corren.

martes 20 de diciembre de 2011

Cómo joder una ciudad


No estoy tan seguro que haya muchos lugares en el mundo en donde la estulticia se aplique de manera tan realista como en Guadalajara, México. Desde la fundación de la ciudad, sus habitantes habían sobrevivido en forma más o menos somnolienta, tranquila, pausada, con enorme dignidad, con esa pausa que la lejanía de los vendavales hace que las ciudades apenas manifiesten su vida al mundo entero que las rodea. Pero cuando apareció el deseo innatural de intentar ser modernos (ser otros, al fin), ser el foco de las miradas externas, ser la "perla de occidente" o
la "ciudad de las rosas", creo que a partir de entonces la cosa se jodió. Se jodió porque apareció una aspiración innoble de querer ser lo que no se es; un afán por pertenecer a un mundo que no existe; una ceguera llamada urbanismo "moderno" que llegó de la mano de dos personajes que deberían ser considerados los verdugos de la ciudad de Guadalajara de Indias fundada en 1542 en el Valle de Atemajac.

El primer verdugo fue un gobernante convencido de querer la modernización de la ciudad: tenía una idea de modernidad muy de su época, es decir, creía que en la medida que la ciudad se semejara a las grandes urbes reconocibles del mundo, en la medida que las imitara en forma subalterna, en esa medida sería una ciudad digna de ese nombre. Ese gobernante se llamó Jesús González Gallo. Pero él sólo era político, esto es, sólo podía poner por delante la contundencia de sus decisiones, su poder de decisión por encima de cualquier cosa. Así que mal aconsejado (o bien aconsejado, depende cómo lo vean), se hizo asesorar por un arquitecto que con muy buenas intenciones, pero con una mente muy limitada, le indujo a decidir sobre cómo destruir la ciudad. Ese arquitecto, en realidad ingeniero, era Ignacio Díaz Morales, a quien el
gobernante dio fiat para que hiciera lo que se viniera en gana y el único problema es que en ello se equivocó de manera fatal.

Entre las cosas que hizo Díaz Morales fue la fundación de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara, universidad pública local. Esa no es una de las cosas cuestionables de su vida. Pero también se dedicó a asesorar en materia urbana al gobernador González, a quien convenció de demoler las antiguas calles del centro de la ciudad para ampliar las calles y darle paso a su majestad el automóvil: así, se abrieron (como una operación quirúrgica digna del doctor Frankestein), la Avenida Juárez-Mina y las avenidas Alcalde-16 de Septiembre. Pero no sólo eso, además se ampliaron muchas otras y, encima de todo, la cereza del pastel de la orgía urbanística, se construyó la Cruz de Plazas (1945-1948), que consistió en la creación de espacios abiertos que, vistos desde un helicóptero (entonces no existían en México sino quizás unos cuantos), podrían simular la forma de una cruz, ese "símbolo con el que venceremos", el signo de la sociedad católica tapatía.


Luego vinieron los émulos de las geniales ideas de Díaz Morales, los autores (y cachorros de la Revolución), de la Plaza Tapatía (1979-1981) que, inspirada por el mismo cretino de Díaz Morales, inició la destrucción de edificios y tejido urbano de manera verdaderamente ridícula: replicaba el ejemplo de la Cruz de Plazas con sus destrucciones y falta total de respeto por el pasado digno de la ciudad, y asimismo "modernizaba" a la ciudad de su atrasado pasado lleno de monumentos históricos y de calles fundacionales. En el discurso de los nuevos urbanistas, estaba, desde luego, el argumento de la paternidad del genio del urbanismo, Díaz Morales, quien regresando de Europa en su viaje para enganchar arquitectos que quisieran venir a Guadalajara a fundar una escuela de arquitectura, descubrió que no había mejor urbanismo que el bombardeo de las ciudades, como el que presenció en la recién bombardeada Europa de la Posguerra. Esa receta, la de la destrucción, la aplicó el egregio Díaz Morales pero sin blitz ni declaraciones de guerra innecesarias. La destrucción fue la que él mismo llevó a cabo a punta de pico y marro. De ella surgió la ciudad "nueva", con grandes avenidas, plazas y modernos edificios (algunos de ellos asignados a su despacho profesional, claro, porque no había muchos arquitectos competentes en la ciudad), y por supuesto, con los sueños por delante.

Los sueños (o las pesadillas), se concretaron desde entonces. Luego siguieron otras linduras urbanísticas, promocionadas por los herederos de las fortunas y las glorias de aquellos tiempos. Entre ellas, la fallida (¡qué lástima!), Villa Panamericana en las inmediaciones de La Alameda, la vieja isla del Río San Juan de Dios, que pretendía continuar la más pura tradición de la estupidez a la manera ahora recargada, (como se dice, reloaded), de las aventuras urbanas de los 40's y 50's del siglo pasado. Petersen el presidente municipal, y Palomar, el inteligente promotor de ese proyecto de destrucción se dieron cita puntual para lograr lo que hoy por fin es: una bella suma de lotes baldíos en espera de gente con ideas que puedan llenarlos y resolver el problema que los baldíos provocan en la ciudad, como una boca sin dientes. De seguro habrá inversionistas voraces esperando la oportunidad, pero de nuevo la actitud ratonera local mostrará con gran claridad lo que el espíritu tapatío no ha podido cuajar en casi ya un siglo de mediocridades.

No obstante todas las desgracias, en los últimos años, no más de cinco, han surgido organizaciones sociales que son producto del hartazgo en que la incapacidad de los gobernantes locales frente a los retos de la ciudad nos han sumido. Ciudad para todos, Asamblea de Colonias y muchas otras que buscan neutralizar la incapacidad de hacer ciudad de los gobernantes y burócratas actuales. Por lo menos, esperanzas hay.

lunes 24 de octubre de 2011

Barcelona en traje de noche



Llegar a una ciudad a la que a pesar de haberla visitado antes, aún se desconocen resquicios y ubicaciones laberínticas propias de
quien la vive cotidianamente, no deja de ser frustrante. Pero cuando es posible encontrar todas las delicias que nuestra amiga Arabella nos mostró sin ningún recato ni falso pudor, la experiencia resulta única. Son las pequeñas cosas y la comida con una buena charla el preámbulo para una ciudad. Siempre.

De pronto la realidad había cambiado como sucede cuando uno se transporta a lugares lejanos; de pronto las cosas eran notablemente distintas, claro, pero de inmediato estábamos con amigos, como caídos en blandito, sin problemas. Pero lo más interesante, con perdón de Gaudí, fue sin lugar a dudas, la rica parada gastronómica en La Paradeta. Como se lo he dicho a mi amiga, que suele mostrar fotos de cosas realmente exquisitas en su blog, esos sitios de perdición son terribles, particularmente en Cataluña, tierra donde la comida parece que se reserva, todos los días, como un placer obligado. Una filosofía trascendente: la vida y la felicidad son para vivirlas todos los días... si no, no tiene sentido vivirla.
Barcelona es para vivirla intensamente. Es realmente cosmopolita, amable y como pocas suelen serlo, agradable para transitarla. No estoy seguro que haya muchas ciudades así. Claro, cada una es diferente, cada una tiene algo para cada quien. Pero en el caso de Barcelona, hay algo que va más allá de ese contacto ajeno; más refrescante porque se ve a la gente contenta a pesar de todos los pesares que ahora mismo vive el país, en jauja a comparación de México, y eso que los chinos compraron la deuda española. ¿No estamos en un mundo realmente pavoroso, pero al mismo tiempo alucinante?

Es un buen tiempo de la ciudad... aunque los tiempos modernos no auguran un futuro muy promisorio para el planeta, creo que si alguna ciudad puede salir de los escollos del desastre será sin duda esta. ¿Por qué? Porque tienen sus habitantes un sentido que me parece muy similar al de los cubanos: la solidaridad, aunque esté escondida, existe y se alcanza a notar. Creo sinceramente que la ciudad y el planeta así tienen remedio. Ojalá que haya esperanza y los catalanes nos la hagan ver.

No se puede decir mucho de la ciudad por ahora, pero a pesar de esta breve pasada, sigue siendo para mí una de las más alucinantes del mundo. Y no temo equivocarme en absoluto.


lunes 12 de septiembre de 2011

Corrupción filtrante

Hay instituciones que cualquiera imaginaría se mantienen alejadas de la perversión terrible que permea en nuestra sociedad por los tiempos de corrupción que corren. Sobre todo las instituciones emblemáticas del país, producto de los más nobles intereses por formar un país digno de sí y de lo que representa en el mundo que lo rodea y la cultura que ha producido como algo digno de conservarse. Sin embargo, parece que nada se salva de la podredumbre, parece que nada sale limpio de este cruce por el lodazal de la historia de México.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia, pasa por la misma crisis del país, cuando en el pasado sus crisis eran no otras que presupuestales o por falta de otros recursos, pero no desde el fondo de su estructura, no desde el corazón de la organización que ha posibilitado la lectura de lo nacional con miras a convertirse en universal. Eso puede explicarse en un país presidido por personajes usurpadores, por políticos de poca monta, por funcionarios amateurs que demuestran su incapacidad y torpeza a cada momento, ante la más mínima provocación. Eso ya era sabio o por lo menos entendido, desde que inició el siglo XXI bajo la égida política del panismo, un partido de derecha y ultra derecha, que sólo ha tenido principios pero nunca fines, nunca logros, nunca concreciones reales de la parafernalia en que consistió su "filosofía" rastacuera, conservadora y vacua como hoy se hace evidente. No se puede negar que hubo posturas valientes en algún momento de su historia, pero son aisladas, acotadas, limitadas. En la realidad, sólo hubo discurso, no fondo, en la ideología panista.

Pero uno nunca imaginaría que no sólo las instituciones nacionales, sino también las internacionales representadas en México, se vieran penetradas por las peores prácticas de la política y la gestión de diversos temas de interés social estuvieran bajo el punto de vista de intereses mezquinos y muy particulares.

En abril de este año, el INAH en Jalisco emitió un dictamen sobre el patrimonio histórico urbano de la población de Temacapulín, pueblo que desaparecería en caso de que se construyera la presa El Zapotillo, a la que los habitantes de esa y otras dos poblaciones también amenazadas por la inundación, Acasico y Palmarejo, se han opuesto de manera firme y valiente. Las conclusiones de ese dictamen eran que el patrimonio ahí existente es relevante y digno de ser conservado; que contiene elementos importantes para poder explicar la historia de la región y que es testimonio de actos relevantes ya citados desde el siglo XVI, en la conquista del territorio, pero también en la defensa de éste por el jefe insurrecto Francisco Tenamaztle, quien murió en España, encarcelado, luego de un juicio en donde se defendió en forma inédita entonces, asesorado por nada menos que por el gran humanista Fray Bartolomé de las Casas. El dictamen señalaba lo que se perdería en caso de construir esa presa y los efectos negativos de esa pérdida.

Sobra decir que el dictamen no gustó, obviamente, a las autoridades de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), porque evidentemente ya esa instancia ha iniciado, a pesar de los amparos y a pesar de las disputas y omisiones técnicas y legales, la construcción de la presa.

Por esa razón, la Conagua señaló al INAH que no estaba de acuerdo con el dictamen, porque en realidad lo que querían y esperaban, era un dictamen a modo, cómplice de la destrucción, que dijera que el patrimonio ahí existente no valía un cacahuate y por lo tanto se podía destruir sin ningún miramiento. Esto, viniendo de una instancia encargada del agua del país, resulta ser una invasión de atribuciones y es ordenar a otra instancia del gobierno federal cómo debe hacer su trabajo. Sobra aquí invocar a la lógica y a la ley: Conagua hace con ellas lo que le place.
Lo interesante es que Conagua recurrió al INAH para decir que cambiaran el dictamen para hacerlo de su gusto y, lo sorprendente, es que el INAH, a través de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos (CNMH), llevó a cabo una especie de comentario de dictamen, que en realidad lo denominan "dictamen", que se plegaba a lo que le ordenaba no la Ley Federal de Monumentos, sino a lo que deseaba la patrona suya, la Conagua. Lo que en realidad hicieron quienes elaboraron ese "dictamen", fue un refrito del primer, con modificaciones (o quizás más bien con sofismas), que dejan ver con claridad la escasa inteligencia de los redactores y la puntual genuflexia ante las autoridades de la Comisión Nacional del Agua, promotora del negocio (perdón, de la obra de la presa), y por tanto la posición del INAH ante las órdenes de una instancia del gobierno federal que le pide, (¡oh, Lógica, where are thou?), que le dé la ¡licencia para construir una presa al organismo encargado de proteger el patrimonio cultural! Ésa es la pifia que contiene el dictamen de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH, dar licencia para construir una presa y no dictaminar, sino comentar otro dictamen.

Este segundo "dictamen", apareció sin ninguna discusión, sin mediar inspecciones, visitas al lugar, valoración de datos y, sobra decirlo, sin vergüenza.

Por iniciativa del Comité nacional del sindicato de arquitectos del INAH, se convocó a una reunión para la discusión del segundo dictamen; en esa reunión las autoridades el INAH señalaron dos cosas muy importantes: que el patrimonio ahí existente, ¡no era importante porque hay cosas iguales y mejores en los Altos de Jalisco! y además, de que ya se había consultado con el ICOMOS y que ése organismo internacional ¡había estado de acuerdo!

Conociendo bien a la Presidenta nacional del ICOMOS Mexicano, Olga Orive Belinguer, el dato me sorprendió porque ello denotaba una impostura del organismo internacional representado en México. Por esa razón, cuando me encontré a Olga hace poco en una reunión sobre temas de conservación en Zacatecas en agosto pasado, me atreví a confesarle que me había extrañado la postura del ICOMOS ante el tema de el Zapotillo. Su respuesta fue, además de airada, muy clara: ¡no fue el Comité mexicano el que fijó esa postura! Fueron dos o tres miembros del ICOMOS que sienten y creen que sus opiniones personales son las de ICOMOS, un comité nacional acuerda como tal, no individualmente. Ahí está el caso del palacio de Bellas Artes; están actuando al margen del Consejo.

La corrupción y la desvergüenza se van filtrando hasta contaminar todo lo que tocan. Así las cosas, parece que ni siquiera por instancias internacionales tenemos una luz al final del túnel. Las complicidades están hoy a la orden del día, sobre todo tratándose de temas que exigirían una respuesta ética y de gran responsabilidad para el país, particularmente tratándose del patrimonio. Ahora, ni el patrimonio sale librado de la crisis que se ha adueñado de México en los últimos 12 años... ¡a ver hasta cuando aguantamos!


Nota: el título de esta entrada tiene un vínculo a un video en donde se explica la situación técnica de la presa. Asimismo hay algunos vínculos a notas de prensa relativos al tema.

miércoles 7 de septiembre de 2011

Libertad a Rocío Moreno!!

No es nuevo lo que pasa ahora con Rocío Moreno, una estudiante de Mezcala en la Universidad de Guadalajara que ha sido detenida con abuso y con engaños. No es nuevo, porque la represión no ha cesado desde hace años y ahora parece incrementarse en momentos en que México vive en el filo de de la navaja, un país castigado por sus políticos veniales, por sus empresarios voraces, por la corrupción generalizada y ahora por la represión que parece sumarse a la inseguridad, al desempleo y a la pérdida de toda esperanza en un futuro para nuestros hijos.
Conozco a Rocío porque la he visitado en su pueblo, en Mezcala, a la orilla del lago de Chapala, entregada a la actividad más generosa que los seres humanos podemos tener en la vida: el apoyo y la defensa de su comunidad. Una comunidad tradicionalmente luchadora por las mejores causas, desde el levantamiento de sus habitantes en apoyo a la lucha independentista de Hidalgo, a principios del siglo XIX, cuando se alzaron y establecieron en lo que yo he querido llamar el "primer territorio libre de la Nueva España", en comparación con esa otra isla entrañable que es Cuba, cuando se alejó de la simulación pseudo democrática para buscar su destino propio, difícil pero digno y amoroso de su gente; y luego resistente al voraz saqueo de las tierras comunales, opuesto al desmantelamiento de la unidad de una sociedad fundada en la tradición de los más antiguos habitantes de este continente.
Rocío me recuerda que algo debe haber en su apellido que se asocia con las mejores causas de este país. Ella, lo mismo que el gran luchador que fue el profesor Hilario Moreno en los años 40 a 60 del siglo pasado, nos dan la nota de esperanza para todos nosotros deseosos de un mejor país, de una sociedad justa y digna.
Desde este espacio me uno al apoyo que seguro surgirá para Rocío en estos días. Me uno y me dejo llamar por todos lo que quieran hacer algo, por poco, que contribuya a detener un estado de cosas en México que nunca antes se había vivido. Alto a la represión y libertad a Rocío.
A continuación una comunicación recibida hoy sobre el tema. Por favor compártanla, distribúyanla y apoyen a Rocío.


Rocío Moreno, estudiante de la maestría en Historia de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y representante de la Asamblea de Comuneros de Mezcala de la Asunción, municipio de Poncitlán, Jalisco, fue detenida mediante engaños el martes 6 de septiembre a las 18:00 horas en la puerta del diario Milenio Jalisco.
Rocío Moreno llegó al diario Milenio Jalisco luego de que una persona, que se hizo pasar como miembro de la redacción de … dicho periódico, la convocara a las instalaciones del rotativo.
Coincidentemente la misma persona que convocó a Rocío Moreno a las instalaciones del diario Milenio Jalisco “avisó” a la policía investigadora de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco (PGJEJ) de que estaría en dicho lugar. Fue así como la policía la detuvo argumentando que había una orden de aprehensión emitida por el juez de primera instancia de Ocotlán, Jalisco derivada de una denuncia penal por daños a las cosas promovida por Crescenciano Santana, quien denunció el desmontaje de un panel solar el pasado 10 de abril. ES importante resaltar que dicho panel estaba en terrenos comunales, por lo que en decisión soberana los comuneros decidieron retirarlo; la policía municipal de Poncitlán atestiguó los hechos y posteriormente se llevaron dicha estructura.
Además del burdo engaño que propició su detención, la aprehensión de Rocío Moreno está plagada de varias irregularidades, entre otras que la estudiante de maestría y representante comunal, no se encontraba en Mezcala el día de los hechos denunciados sino en la ciudad de Guadalajara.
No por coincidencia, su burda detención se da a menos de un mes de que las autoridades agrarias emitan la sentencia definitiva sobre los derechos que tiene la comunidad de Mezcala sobre su territorio. Nos parece claro que esta detención es un montaje que busca provocar y distraer para retrasar la aplicación de la justicia a favor de la comunidad.
Quienes firmamos esta acción urgente para exigir la liberación inmediata libre de cargos de Rocío Moreno no tenemos duda que se trata de un montaje y una represión directa en contra de una dirigente respetada por la comunidad de Mezcala, y quien se ha destacado por la defensa de su territorio y por la lucha en contra de la invasión de terrenos que desde hace diez años ha realizado el empresario tapatío Guillermo Moreno Ibarra. Toda la población de Mezcala conoce que el supuesto comunero Crescenciano Santana es en realidad un prestanombre de Guillermo Moreno.
Denunciamos además que pesan órdenes de aprehensión en contra de otros trece comuneros derivadas de la misma denuncia presentada por el prestanombre del invasor Guillermo Moreno.
La burda detención de Rocío Moreno hace pensar que el juez que emitió la orden de aprehensión y los agentes de la PGJEJ que la detuvieron actúan como personeros del invasor Guillermo Moreno.
Llamamos al presidente del Poder Judicial, Celso Rodríguez González, al procurador del estado Tomás Coronado Olmos y a su jefe, el gobernador Emilio González Márquez, a demostrar que no están actuando a favor de un invasor de territorio comunal que ha sido denunciado desde hace diez años y que, en cambio, están a favor de la legalidad y la aplicación de la justicia.
Si es así, Rocío Moreno debe salir de inmediato libre de cargos, y se debe hacer justicia a la comunidad de Mezcala restituyéndole los terrenos que le han sido invadidos desde hace una década.
Exhortamos a los sujetos, colectivos, grupos civiles, redes de derechos humanos y defensores de la justicia a pronunciarse a favor de la liberación de Rocío Moreno, quien es en este momento una presa política por defender los derechos de su comunidad.
Si estás de acuerdo con este llamado, por favor envía correos electrónicos o haz llamadas telefónicas a los siguientes servidores:

Celso Rodríguez González
Presidente del Poder Judicial de Jalisco
Correo electrónico: presisti@prodigy.net.mx
Teléfonos: 1200 1400 1200 1500

Tomás Coronado Olmos
Procurador de Justicia del estado de Jalisco
Correo electrónico: tomas.coronado@jalisco.gob.mx
Teléfono: 3837 6000

Emilio González Márquez
Gobernador del estado de Jalisco
emilio.gonzalez@jalisco.gob.mx
Teléfono: 52 (33) 3030 – 4800




lunes 1 de agosto de 2011

Lo local es universal


Temacapulín, pueblo del municipio de Cañadas de Obregón, en Jalisco, está inscrito, grabado profundamente en la memoria de sus habitantes, de sus muertos. Forma parte indisoluble de la historia de la resistencia y la defensa del territorio, de una que reza "mi territorio es mi identidad, mi vida está escrita en ese espacio y en ese tiempo concentrado en la ciudad".

Temacapulín, Temaca, como les gusta decir a sus hijos y a sus vecinos, está amenazado por el desarrollo desarticulado de nuestro país, lleno de golpes de ciego aquí y más allá, de esos golpes que suelen dar los estados fallidos como el que hoy desgraciadamente vive México. La amenaza se llama la Presa El Zapotillo que embalsará el agua del Río Verde y que al contenerlo, inundará a Temaca junto con otros dos poblados pequeños, Acasico y Palmarejo.

Pero entre sus enemigos verdaderos no sólo está la presa mencionada, sino además una gran cantidad de acciones e inacciones de gobierno, de arreglos sospechosos, bajo el agua y no precisamente de la presa, de omisiones y de venialidades y absurdos que en otro momento de la historia reciente del país no eran concebibles o al menos no con el cinismo que hoy define a la administración pública federal encabezada por un presidente de la república poco claro y atenazado por los intereses de quienes lo pusieron con triquiñuelas en el puesto, en una elección sospechosa por lo menos, amañada y cuestionable por todo lo demás.


Con el uso de todos los trucos y las trampas que ofrece el poder para lograr sus propósitos más aviesos, el proceso de construcción de la presa El Zapotillo se ha detenido legalmente, pero ha continuado. La frase puede parecer extraída de Kafka, pero no lo es: es México, el país en donde todo se puede, en donde si usted tiene intereses económicos, pero está a la sombra del poder, puede hacer lo que se le venga en gana así sea contra la Ley y la Constitución misma. Si, la presa se suspendió legalmente, pero se siguió construyendo; la presa no tiene el aval o la anuencia de muchos afectados, pero continuó construyéndose; la presa no tiene manifestación de impacto ambiental legalmente hecho, pero sigue adelante; la presa no tenía un dictamen sobre el patrimonio pero cuando ese dictamen salió y no gustó a la Conagua (Comisión Nacional del Agua), usó todo el
poder a su alcance para desvirtuarlo y hacer uno nuevo que conviene a sus intereses.

El nuevo dictamen está lleno de pifias y de pasajes oscuros que son inaceptables para una institución emblemática como el INAH; al menos nunca de esa manera, el INAH había sido cómplice de una canallada de su tipo, nunca había sido tan servil como lo ha demostrado ser ahora y eso resulta realmente lamentable. El nuevo dictamen convierte a la institución en una instancia que autoriza construcciones de presas, cosa realmente inaudita en una dedicada a conservar el patrimonio de la nación. En términos generales se puede decir, que está siendo usado para dar una pretendida (que no lograda, al menos en la historia de México se sabrá), legalidad en un tema que de ninguna manera puede considerarse parte de su responsabilidad, es decir, autorizar construcción de presas.

Los autores del nuevo dictamen buscaron todas las formas posibles para lograr su propósito y el más inteligente que encontraron fue que antes de la inundación se recoja todo aquello que pueda ser utilizado para armar un rompecabezas, un montaje falso de escenografías que recuerden lo que antes con mucha vida hubo en Temacapulín.

Los tiempos son negros... es una doble traición al país y a la sociedad. Se da anuencia para construir una presa y se desprestigia a una gran institución. Las dos cosas, las dos infamias al mismo tiempo. Este es sin duda el signo del gobierno de Calderón y del PAN. Esa historia ya está bien escrita.

viernes 27 de mayo de 2011

Qué bello país es mi país... lástima


He estado leyendo y enterándome por diversos medios que por estos días el presidente (dice él) de México está pidiendo que se hable bien de México. Dice por ejemplo, que habemos millones (de mexicanos quiero suponer) que somos positivos, que hablamos bien de este bello país. Las noticias que vienen del exterior en un mundo globalizado y que hablan de México, no lo hacen nada bien; debo suponer que para que hablen bien de este país ¿habrá que pagarles o pedirles que no den sólo las malas noticias? Creo que si nos colocamos fuera del ámbito nacional, la mayor parte de los periodistas del mundo (esos que señalan a México como el más peligroso para ejercer su profesión, superando a Irak), hacen su trabajo sin atender a las viejas prácticas que hemos tenido en este bello país (pero no exclusivo de él), en donde el que paga manda en materia de noticias. Las noticias de México son pesimistas, entendámoslo, porque la realidad así es.

El evidente y nítido ejemplo de Televisa, el monopolio televisivo que ha creado un país de ficción en las pantallas y que ha servido al poder que él mismo representa y ejerce, desde prácticamente el origen de esa empresa, es una realidad inocultable de cómo se manipula con imágenes y cómo se adormece a una buena parte de la población este bello país que tiene a una mafia en el poder a la que le interesa muy poco que una buena cantidad de su población esté informada y educada con suficiente criterio como para hacer su propia historia.
El señor Calderón pide que dejemos de ser demoledores de nuestra excepcional realidad, que ni siquiera una buena noticia aparezca y que las malas superen a las buenísimas. ¿En qué realidad vive ese señor?
Este bello país de una cultura muy fuerte y antigua, excepcional y en verdad lleno de largas tradiciones, de un paisaje natural en donde tenemos todos los climas del mundo, en donde la riqueza cultural de los pueblos indígenas es en verdad un orgullo (pero que sigue siendo la parte subalterna de la sociedad criolla o mestiza), con manifestaciones sociales que han dejado claro que existe una riqueza artística, creativa, original y reconocida, con hombres de letras y de científicos muy reconocidos pero que en los últimos 30 años han tenido que irse de aquí para poder trabajar porque aquí no hay apoyo a la ciencia o al arte y la cultura, a la creación. Este país bello y de enorme fuerza y riquezas no es, gracias a los gobiernos que hemos tenido en los últimos 30 años, aquel promisorio México que todo el mundo apostaba sería muy pronto un gran país no por su fuerza dominante o por invadir territorios, sino por su pujante economía y riqueza natural y social y porque su sociedad se inscribía en lo que el mundo reconoce como desarrollo social y humano de largo alcance.
¿Qué nos pasó? Yo no soy ni sociólogo ni economista, pero desde mi perspectiva propia veo un abuso del poder que en tres décadas ha destruido el sueño mexicano, el de todos los mexicanos que, amando a nuestro país, vemos cómo se nos cae de las manos, al que le salen los vicios añejos y los complejos de siempre, en donde la corrupción (que no ha dejado de existir) se apropia de todos los ámbitos de la vida nacional desde arriba hacia abajo y en donde la esperanza de poder vivir aquel sueño mexicano se desvanece. En donde se mata a los jóvenes, en donde se les condena a vivir una triste vida que no pueden aceptar porque la naturaleza humana no permite que los jóvenes piensen como viejos, porque es contra natura exigir a los millones de jóvenes que quieren hacer su vida y "forjar la patria", que se vean sometidos por falta de oportunidades a recurrir a otras vías poco afortunadas para vivir en el mundo que les toca con justicia vivir ya.
No creo que pueda ser Calderón el más autorizado para pedir que se hable bien de México, su actuación en este país será condenado por la historia y eso no tiene remedio ni para él, ni para nosotros. La revocación de mandato no la hemos podido lograr y por este camino de estulticia y pusilanimidad este bello país no podrá salir adelante: mucho daño ha hecho esta mafia para apoderarse de voluntades y del poder.
¿Hablar bien de México? Claro, hablar de los logros deportivos, científicos, económicos, en desarrollo humano, bienestar, salud, educación, trabajo... ¿qué dimensiones cerebrales se necesitan para poder pensar que debemos, nosotros los mexicanos, hablar bien de nuestro pobre país cuando eso no es verdad?

Me parece que el señor presidente quiere que sigamos viviendo del engaño en el que él nos ha metido.

Por estas y muchas más razones, yo en lo personal, no puedo hablar bien de este bello país al que amo y sufro, como lo hacen tantos mexicanos que no hemos podido transformar la realidad tan triste en la que estamos hundidos. Es demasiado pequeño el presidente para convencernos de que habla en serio.